27 de enero: Parco di Monza

Amaneció el día sin rastro de nieve, shit! Aunque el cielo estaba cubierto de neblina se podía ver un atisbo de luz solar. Después de desperezarnos, desayunar y entretenernos con mil historias decidimos salir al Parque de Monza, un lugar inmenso que alberga hasta el circuito de Monza (tanto el antiguo como el nuevo) y multitud de prados con esculturas y caminos por los que perderte. Fuimos andando ya que lo teníamos al lado de casa.

Estanque con reflejos

Algunos datos del parque: 688 hectáreas y un perímetro de cerca de 14 km (tercer parque vallado más grande de Europa).

Prados

El parque desierto a esas horas

Aunque no es la mejor época para ver el esplendor de la flora y fauna que en él habita, la cantidad de bosques hacen que aunque sea invierno conserve la belleza que tiene en otras estaciones del año. Además las neblinas matutinas mezclados con los rayos de sol que intentan penetrar la niebla le dan un aire místico y a la vez tétrico.

Restos de nieve quedaban aún

Se notaba el invierno

No os lo había dicho pero al parque fuimos con Izaskun y su bulldog inglés, Chanita, que aunque nos lo vendió como un perro tranquilo y perezoso, fue todo lo contrario cuando vio un palo y el prado. Of course que no desaproveché la ocasión para hacerle un book.

Chanita fumando un palo

Chanita ya con la lengua fuera y en su pose preferida, espatarrada

Después de juguetear con la perrilla nos fuimos a comer en el mismo parque, en una terrazita. Si señor con frío y nosotros en una terraza, esto en Tarragona no pasa. Tocó comerse una piadina, imaginaos dos crepes a modo de bocadillo, en medio tomate en rodajas, queso y jamón. Esto lo pones en un estilo de sandwichera para que se caliente y se tueste un poco la masa, y te llegas a comer 5 de golpe. No pudo faltar el café italiano.

Al fondo la Villa Real

Silvia e Izaskun, como siempre esperándome

Después de comer nos volvimos para casa y de camino nos encontramos un estanque con patos, ocas, cisnes y carpas, y por supuesto les encanta posar para nosotros, aunque había alguna que se salió del recinto vallado y me perseguía.

Estanque lleno de bichos no voladores

El bicho volador que me perseguía

El parque estaba lleno de riachuelos

Y para que veáis que no me olvido de mis chicos y que pienso en ellos, aquí os dejo unos regalos (sólo para ellos).

No necesita presentación

Algunos seguro que mentalmente piensan en clase e índice de rendimiento

En 50 metros me encontré 2 como estos, pero no os creáis que no vi otras exquisiteces motoriles, aquí los coches huevo también son racing.

¿Imitando al Mini Clubman?

Y para las chicas, no os creáis que me olvido de vosotras, os presento al perro león.

Akuna matata. Imagínate levantarte por la mañana y que te reciba en tu cama :S

Hasta aquí el reportero dicharachero con las crónicas milanesas. Como decía el amigo Will cuando era príncipe, “y no cambies de canash, mañana mash”.

Más Info | Parco di Monza

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4 comentarios en “27 de enero: Parco di Monza

  1. Uolas!! Qué guay!! QUé de fotitos y mu chulo el parque, sí señor!! Y los coches también mu chulos eh, qué cucos!!

    Un besote mu grande!!!

    P.S. Ya cambién las fechas de publicación de nuestros posts 😉

    • Uooooooooooh! yo tengo un Abarth como ese de clase S pero es incontrolable!!! con la pasta que me gasté :S jajajaja. Mu chulo el parque y las foticos mu curradas 🙂

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